CAPÍTULO XX (Corregido y pulido con IA)


CAPÍTULO XX

Mariana viajaba por la carretera en el auto de Juan, rumbo a Barranca para encontrarse con Pablo. A mitad del camino, un neumático se reventó. Juan logró orillarse y estacionar, pero, frustrado al verse en plena garúa y con la batería de su celular casi agotada, comenzó a desesperarse.

(* Mariana *)

—¡Pucha! —exclamó Juan—. ¿Y ahora qué hacemos? ¡No tengo repuesto y el celular no tiene señal!

—¿Sabes una cosa, Juan? —respondió Mariana—. ¡Creo que lo mejor es regresar a Lima!

(* Juan *) 

—¿Para qué? Ya estamos cerca. Lo que tenemos que hacer es encontrar un lugar donde escampar y pasar la noche.

—Pero, ¿dónde vamos a encontrar algo así?

—Allá veo una luz. Tal vez nos ofrezcan hospedaje. Vamos.

—¿En ese sitio? —dijo ella, asustada.

—¡Si quieres quédate aquí sola, pero yo me bajo!

—¡Espera! ¡Yo también voy contigo!

Caminaron bajo la lluvia hasta llegar a una casa de campo. Los dueños los recibieron con amabilidad, ofreciéndoles comida y ayuda para reparar la llanta. Por su parte, Enrique y Francisco, quienes también habían sufrido un percance similar, contaban con repuesto y lograron seguir su camino sin mayores contratiempos.

+++

Esa misma noche, en Lima, Jerry bebía en un bar cuando se topó con Simón. El cambio físico de este último era tan radical que Jerry no lo reconoció hasta que Simón se presentó.

(* Jerry *) 

—¡Jerry! ¿Qué pasa, compadre?

—Perdón, ¿nos conocemos?

—¡Claro que sí! ¡Tú fuiste novio de mi sobrina Fiorella!

Jerry lo miró detenidamente, atónito:

—¿Simón? Pero, ¿qué te has hecho?

—Cambié mi fisonomía. ¡Todo sea por el amor!


—¿Por el amor de quién?

—A ver si ahora me gano a Flor Cisneros.

—¿Estás enamorado de Flor?

—Desde siempre. ¿Y tú? ¿Cómo vas con su hermana Julia?

—Bien.

—¿Solo bien? ¡Compadre, si ustedes se querían mucho!

—Es que, desde que Julia empezó a estudiar Medicina, casi no nos vemos.

—¡Qué suerte! ¡Ahora que te enfermes, ya tienes doctora gratis!

Tras llevar a Simón a su barrio en su Porsche, Jerry fue interceptado por Virna, quien lo saludó cariñosamente. Tras una breve conversación sobre Alonso, el primo de Jerry, decidieron ir todos a comer a un chifa. En el restaurante, la tensión aumentó cuando Pancho, el otro asistente de Enrique Cisneros, empezó a alardear de su nuevo trabajo, desatando las críticas del dueño del local por sus deudas pasadas.

+++

La noche dio un giro inesperado cuando el grupo de amigos terminó en un bar, donde encontraron a Mónica bebiendo y vestida con ropa atrevida. De repente, su padre, don Manuel Pérez, irrumpió en el lugar.

(* Monica *)

—¡Mónica! ¿Qué haces aquí tomando y vestida de esa forma? —gritó él—. ¿Dónde están tus hábitos?

Don Manuel la sacó del bar a la fuerza. Pancho trató de intervenir, pero fue expulsado. Poco después, Sergio y el padre Miguel se cruzaron con ellos. Al mencionar el nombre de Amanda Pérez, el sacerdote palideció, como si un oscuro secreto del pasado hubiera salido a la luz.

Mónica, aprovechando la confusión, escapó y se refugió en los brazos de Sergio. Allí, lejos de las miradas, ambos admitieron la verdad: su relación era una farsa.

—Ya no quiero seguir con este juego de apariencias —dijo Sergio—. Te amo, Mónica, pero prefiero terminar.

—Tienes razón —respondió ella—. Terminemos.

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Al día siguiente, la tensión se trasladó a la universidad. Julia, cada vez más insegura por los rumores sobre Jerry y Virna, se sentía agotada por la carga académica y los celos. Cuando confrontó a su novio, él le mintió descaradamente, ocultándole que seguía viendo a Virna.

Mientras tanto, en las afueras de Lima, Juan regresó con Mariana tras reparar el auto. Al llegar, Juan buscó a Paula para reconciliarse, pero ella, tras enterarse del viaje de Juan con Mariana, tomó una decisión definitiva:

(* Paula *) 

—¡Sé que me engañas con esa tal Mariana! —le gritó Paula—. ¡Mejor terminemos hasta que aclares tus sentimientos!

—¡Pero te juro que ya no siento nada por ella, a quien quiero es a ti!

—¡Bah! ¡A otro perro con ese hueso! ¡Se acabó, Juan!

Paula se alejó sollozando, aferrándose al despecho y a su relación con Mariano, mientras Juan se quedaba solo, lamentando las consecuencias de sus mentiras. La historia se complicaba mientras todos, ajenos a las revelaciones que los esperaban en Barranca, avanzaban hacia un destino inevitable.

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