CAPÍTULO XVI
En un club privado, Claudia tomaba el sol en bikini mientras conversaba por celular con una amiga, sin percatarse de que don Enrique escuchaba la conversación.
—Ay, sí. Me va bien con el viejo. Le estoy sacando plata. ¿Quererlo? ¡Claro que no lo quiero! ¡Solo estoy con él para ser rica y famosa!
Aquellas palabras hirieron profundamente a Enrique, quien le exigió una explicación inmediata.
—¡Claudia! ¿Qué significa esto?
Ella se quedó impávida ante la reacción de su pareja.
—¿Enrique? ¿Qué pasó?
—¡No te hagas la ingenua, que no te queda! ¡Eres una mujer de lo peor! ¡Pensar que te di todo mi amor y mi confianza! Pero esto no se va a quedar así. ¡Largo de acá! ¡Tú y yo hemos terminado!
—¡No puede ser! Esto es una broma, ¿no?
—¡Claudia! ¿Qué significa esto?
Ella se quedó impávida ante la reacción de su pareja.
—¿Enrique? ¿Qué pasó?
—¡No te hagas la ingenua, que no te queda! ¡Eres una mujer de lo peor! ¡Pensar que te di todo mi amor y mi confianza! Pero esto no se va a quedar así. ¡Largo de acá! ¡Tú y yo hemos terminado!
—¡No puede ser! Esto es una broma, ¿no?
—¡No es una broma! ¡Fuera de aquí! ¡Fuera de mi vida! ¡Adiós, Claudia!
Claudia, angustiada, intentó disculparse, pero Enrique se mantuvo firme. Al no quedarle otro remedio, ella entregó su celular, las joyas y los obsequios que él le había dado. Con apenas un maletín, se retiró del lugar para siempre.
Tras el escándalo, el editor de Flor tomó la drástica decisión de excluirla de la asignación sobre el concierto de Pablo Salgado.
—¿Pero por qué? —preguntó Flor, atónita—. ¡Si ya he avanzado bastante!
—Lo siento. No podemos exponernos a más escándalos.
—¡Pero lo que sucedió fue un malentendido! ¿Es que no lo entienden?
Claudia, angustiada, intentó disculparse, pero Enrique se mantuvo firme. Al no quedarle otro remedio, ella entregó su celular, las joyas y los obsequios que él le había dado. Con apenas un maletín, se retiró del lugar para siempre.
+++
Tras el escándalo, el editor de Flor tomó la drástica decisión de excluirla de la asignación sobre el concierto de Pablo Salgado.
—¿Pero por qué? —preguntó Flor, atónita—. ¡Si ya he avanzado bastante!
—Lo siento. No podemos exponernos a más escándalos.
—¡Pero lo que sucedió fue un malentendido! ¿Es que no lo entienden?
—¡Claro que lo entendemos! Pero ese tipo de situaciones daña la reputación del diario. ¡Agradece que no te hemos despedido!
—¡No pueden hacerme esto!
—La decisión está tomada. Además, nos debes la entrevista con el general Domínguez. Hemos sido pacientes con tus problemas personales, pero nuestra paciencia tiene límites.
—¡Oh, claro! ¡Disculpen! ¡Hoy mismo haré la entrevista!
Flor se retiró de la oficina y partió hacia la casa del general Pedro Gustavo Domínguez.
La recibió Chochi, la mucama, con quien mantuvo una amena conversación.
—¡Hola, Flor! ¿Sabes algo de la señorita Fiorella?
—Está bien. Su relación con Mariano va viento en popa y piensan casarse.
—Me alegra mucho. Después de lo que sufrió la pobrecita...
—Dime, Chochi, ¿qué tanto conoces a Fiorella?
—¡Lo suficiente para saber que es un ángel! Gracias a su sencillez, me he sentido en casa.
—¡No pueden hacerme esto!
—La decisión está tomada. Además, nos debes la entrevista con el general Domínguez. Hemos sido pacientes con tus problemas personales, pero nuestra paciencia tiene límites.
—¡Oh, claro! ¡Disculpen! ¡Hoy mismo haré la entrevista!
Flor se retiró de la oficina y partió hacia la casa del general Pedro Gustavo Domínguez.
+++
La recibió Chochi, la mucama, con quien mantuvo una amena conversación.
—¡Hola, Flor! ¿Sabes algo de la señorita Fiorella?
—Está bien. Su relación con Mariano va viento en popa y piensan casarse.
—Me alegra mucho. Después de lo que sufrió la pobrecita...
—Dime, Chochi, ¿qué tanto conoces a Fiorella?
—¡Lo suficiente para saber que es un ángel! Gracias a su sencillez, me he sentido en casa.
—¿Conociste a sus enamorados?
—Sí. Cuando llegué, ella salía con un tal Francesco.
—¿Y cómo era?
—¡No me caía nada bien! Me parecía un patán y un aprovechado. Una vez intentó besarme, pero no me dejé. Seré pobre, pero soy decente.
—¿Por qué terminaron?
—No lo sé. Al muchacho se lo tragó la tierra. Pero mejor así, no le convenía. ¡Ay, disculpa, Flor, me tengo que ir a limpiar el baño o la patrona me despide!
Flor se dirigió al despacho del General. Aprovechando que la puerta estaba entreabierta, ingresó y observó detenidamente el lugar. Miró las fotografías de Pedro Gustavo y su familia, recordando las revelaciones de Fiorella sobre su parentesco, la confesión de su padre y los reproches de Elvira. Esa mansión, con todos sus lujos, pudo haber sido suya de no ser por una cruel jugada del destino.
—Sí. Cuando llegué, ella salía con un tal Francesco.
—¿Y cómo era?
—¡No me caía nada bien! Me parecía un patán y un aprovechado. Una vez intentó besarme, pero no me dejé. Seré pobre, pero soy decente.
—¿Por qué terminaron?
—No lo sé. Al muchacho se lo tragó la tierra. Pero mejor así, no le convenía. ¡Ay, disculpa, Flor, me tengo que ir a limpiar el baño o la patrona me despide!
+++
Flor se dirigió al despacho del General. Aprovechando que la puerta estaba entreabierta, ingresó y observó detenidamente el lugar. Miró las fotografías de Pedro Gustavo y su familia, recordando las revelaciones de Fiorella sobre su parentesco, la confesión de su padre y los reproches de Elvira. Esa mansión, con todos sus lujos, pudo haber sido suya de no ser por una cruel jugada del destino.
De pronto, escuchó un ruido y se dispuso a salir, pero la puerta se abrió: era el General Domínguez.
—¿Flor? ¿Qué haces aquí?
—Vine a hacerle la entrevista. Disculpe, la puerta estaba abierta y...
—Tienes razón, olvidé nuestra cita. Siéntate, le pediré a la mucama que te sirva algo.
Durante la entrevista, el General le mostró fotos de su madre y recuerdos familiares. En un momento de vulnerabilidad, el hombre se quebró.
—Flor, no soy el hombre honorable que todos creen. He cometido actos crueles. Siendo mi hija, debes conocer un secreto que pocos saben.
—¿De qué secreto habla, General?
—Fiorella salió con un muchacho llamado Francesco Altamirano antes de Jerry Modugno. Era un vago que solo quería nuestro dinero. Fiorella quedó embarazada, pero la obligamos a abortar. Francesco desapareció y, meses después, apareció muerto en una balacera. Fiorella me culpa a mí, pero te juro, hija, que aunque odiaba a ese tipo, yo no mandé matarlo.
Flor se quedó atónita. Al salir, decidió investigar más sobre Francesco Altamirano, lo que la llevó a conocer a su hermano, Sergio Altamirano, un estudiante de medicina que colaboraba en la parroquia del padre Miguel.
Sergio, sorprendido por la visita de Flor, aceptó ayudarla a investigar la muerte de su hermano.
—¿Flor? ¿Qué haces aquí?
—Vine a hacerle la entrevista. Disculpe, la puerta estaba abierta y...
—Tienes razón, olvidé nuestra cita. Siéntate, le pediré a la mucama que te sirva algo.
Durante la entrevista, el General le mostró fotos de su madre y recuerdos familiares. En un momento de vulnerabilidad, el hombre se quebró.
—Flor, no soy el hombre honorable que todos creen. He cometido actos crueles. Siendo mi hija, debes conocer un secreto que pocos saben.
—¿De qué secreto habla, General?
—Fiorella salió con un muchacho llamado Francesco Altamirano antes de Jerry Modugno. Era un vago que solo quería nuestro dinero. Fiorella quedó embarazada, pero la obligamos a abortar. Francesco desapareció y, meses después, apareció muerto en una balacera. Fiorella me culpa a mí, pero te juro, hija, que aunque odiaba a ese tipo, yo no mandé matarlo.
Flor se quedó atónita. Al salir, decidió investigar más sobre Francesco Altamirano, lo que la llevó a conocer a su hermano, Sergio Altamirano, un estudiante de medicina que colaboraba en la parroquia del padre Miguel.
+++
Sergio, sorprendido por la visita de Flor, aceptó ayudarla a investigar la muerte de su hermano.
—Es increíble lo que me cuentas —dijo Sergio—. Estoy dispuesto a ayudarte. Mi hermano no era tan malo como decían, y siempre tuve curiosidad sobre su muerte.
+++
Mientras tanto, en la iglesia, Mariano y Fiorella buscaban al padre Miguel para pedirle que oficiara su boda. Allí conocieron a una novicia llamada Mónica.
—Soy Mónica, la nueva asistente del padre Miguel —dijo ella, saludándolos con entusiasmo.
Al poco tiempo, llegaron Julia y Paula. Al enterarse de que Fiorella y Mariano planeaban casarse, Paula sintió una punzada en el pecho y, poco después, se retiró indignada.
+++
Don Enrique, que había llegado a la parroquia para visitar a Julia, se encontró con el padre Miguel. Ambos se conocían de años atrás, en Piura y México. Durante la charla, salió a relucir el nombre de Amanda.
—Amanda fue mi esposa y la madre de Julia —confesó Enrique.
Mónica, que escuchaba cerca, intervino:
—Amanda es mi tía.
Sin embargo, el padre Miguel se quedó pensativo. No sospechaba que Mónica era, en realidad, fruto de la relación que él había tenido con Amanda años atrás.
Mónica, que escuchaba cerca, intervino:
—Amanda es mi tía.
Sin embargo, el padre Miguel se quedó pensativo. No sospechaba que Mónica era, en realidad, fruto de la relación que él había tenido con Amanda años atrás.
+++
Mientras tanto, en casa de Amanda, esta maltrataba a Julia por haber dejado la puerta abierta. Cuando Julia le contó que Mónica estaba en la iglesia ayudando con la boda de Fiorella y Mariano, los ojos de Amanda se llenaron de odio.
—¡Nunca esa infeliz será feliz! —gritó Amanda—. ¡Haré todo lo posible para impedir esa boda!
Paula, presente en la casa, se unió a ella:
—Estoy de acuerdo. Fiorella me quitó a Mariano y debe pagar.
Ambas hicieron un pacto y acudieron a una bruja para realizar un conjuro contra Mariano.
Días después, Paula se enteró por un chisme de que Fiorella había abortado un hijo de Francesco años atrás. Corrió a contárselo a su hermano, "El Jabancho", quien difundió la noticia por todo el barrio.
Mariano, al enterarse, confrontó a Fiorella:
—¡Eres una mujer de lo peor! ¡Todo se acabó! ¡No me voy a casar con una infeliz como tú!
Mariano rompió el compromiso y volvió a los brazos de Paula, mientras Fiorella caía en una profunda depresión. Amanda celebraba su triunfo, sin notar que, muy cerca, Mónica dejaba los hábitos para iniciar un romance prohibido con don Enrique.
—Estoy de acuerdo. Fiorella me quitó a Mariano y debe pagar.
Ambas hicieron un pacto y acudieron a una bruja para realizar un conjuro contra Mariano.
+++
Días después, Paula se enteró por un chisme de que Fiorella había abortado un hijo de Francesco años atrás. Corrió a contárselo a su hermano, "El Jabancho", quien difundió la noticia por todo el barrio.
Mariano, al enterarse, confrontó a Fiorella:
—¡Eres una mujer de lo peor! ¡Todo se acabó! ¡No me voy a casar con una infeliz como tú!
Mariano rompió el compromiso y volvió a los brazos de Paula, mientras Fiorella caía en una profunda depresión. Amanda celebraba su triunfo, sin notar que, muy cerca, Mónica dejaba los hábitos para iniciar un romance prohibido con don Enrique.





Comentarios
Publicar un comentario