CAPÍTULO XIII (Corregido y pulido con IA)


CAPÍTULO XIII

Alonso se encontraba en la playa junto a Virna y sus primos, María y Jerry, cuando se acercó Erik con su guitarra. Comenzaron a disfrutar el día: se bañaron, tomaron helados, contaron chistes e improvisaron un recital. María demostró tener aptitudes para el canto, fascinando a propios y extraños.

Al anochecer, regresaron a sus hogares, pero Alonso decidió acompañar a Erik a ensayar. Se reunieron en un sótano, un lugar cálido y húmedo donde Alonso miraba fascinado y tomaba apuntes.

—¡Claro! —dijo Erik, fumando y riendo—. ¡Pero siempre que no hables mal de mí! ¡Ja!

—¿Oyes, un cigarrito? —le preguntó Pancho, el tecladista, a Alonso.

—No, gracias. Yo no fumo.

Erik miró su reloj. —¡Oigan! ¡Claudia no llega! ¡Parece que empezamos sin ella!

—¡Qué raro! —dijo Pancho—. ¡Ella nunca ha sido tan impuntual!

—¡Es una irresponsable! —exclamó Kiko, el baterista—. ¡Hay que sacarla de la banda!

—¡Eso haremos! —sentenció Erik—. Últimamente, se comporta de forma extraña desde que conoció a Enrique Cisneros.

—¡Oigan! —intervino Alonso—. ¡No se metan con ella! Habrá tenido sus problemas.

—¡Uy, cuñao! —se burló Pancho—. ¡Me olvidaba de que Claudia es tu hembrita! ¡Sorry!

—Si sale Claudia, ¿quién será nuestro vocalista? —preguntó Kiko.

—¡Yo colocaría a la prima de Alonso! —propuso Erik—. ¡La chica canta muy bien!

—¿María? —dijo Alonso con asombro—. No lo creo. Ella es muy tranquila y decente.

—¡Oye, pituquito! —dijo Pancho indignado—. ¿Insinúas que nosotros somos unos indecentes?

—No es eso. Es que mi prima es de otro mundo. Es linda, dulce...

—¿No será que estás templado de tu prima? —insistió Pancho.

—¡Por favor, no digas necedades! ¡Es mi prima! —respondió Alonso irritado.


Erik intervino: —¡Pero no vas a negar que es un cuerazo! Es pelirroja, de ojos claros... ¡Parece actriz de culebrón mexicano!

Alonso, entre titubeos, terminó estrechando la mano de Pancho para sellar la paz. La banda comenzó a tocar, mientras Alonso guardaba silencio, atormentado por un recuerdo.

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Años atrás, cuando vivían en Lima y María regresó de México, Alonso, a sus 9 años, entró a su cuarto mientras ella dormía y le dio un beso en la boca. Su madre presenció el acto y, furiosa, le lavó la boca con jabón de lavar ropa mientras gritaba: "¡Por pecador! ¡Es tu prima! ¡Sangre de tu sangre!". Poco después, se mudaron a Estados Unidos. Alonso sabía que lo suyo era imposible y trataba de distraerse con otras actividades.

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Más tarde, mientras buscaban comida en el auto de Pancho, escucharon a Narcosis, una legendaria banda de rock subterráneo. Al detenerse en un Chifa, conversaron sobre la vida en Miami y la comida peruana. Al salir, guiados por un pálpito, se dirigieron al circuito de playas.

De pronto, escucharon gemidos. Al acercarse, vieron a un hombre violando a una joven. Era el Oficial Ardiles, y la víctima era Julia, quien había huido de casa tras enterarse de su verdadero origen.

—¡Suelta a esa hembrita, cabrón! —gritó Pancho.

Ardiles se levantó enfurecido y comenzó una pelea. Tras un intercambio de golpes, el policía dejó inconsciente a Pancho, pero este logró recuperarse y, por la espalda, le dio un golpe certero que dejó al oficial fuera de combate. Tras socorrer a Julia, llevaron a la joven al hospital más cercano.

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En el hospital, se reunieron todos: la familia, los amigos y, para sorpresa de María, apareció Santiago con un ramo de rosas, seguido por Fiorella y, para colmo, Claudia, quien al enterarse de que Erik estaba ahí, decidió sumarse.

Cuando Amanda llegó con Jerry y Flor, estalló en angustia.

—¡¿Dónde está mi hija?! —exclamó.

—Está en exámenes —respondió Alonso.

Poco después, Amanda y Flor entraron a verla. Los gritos de desesperación de Amanda alteraron a Julia, por lo que el médico las obligó a salir. En la sala de espera, Amanda se enfrentó a Enrique y Fiorella con odio, prohibiéndoles acercarse. Claudia se quedó observando la escena con sospecha.

Cuando el policía de turno salió a informar, les dijo que era imposible arrestar al oficial Ardiles por falta de pruebas y por ser un proceso "delicado". María, indignada, reveló su identidad:

—¡Soy María Guadalupe Modugno! ¡Hija de un empresario influyente! ¡Y mi primo Alonso es un hombre íntegro!

El oficial se retiró, indiferente a las amenazas de Flor de publicar todo en primera plana. Finalmente, Flor y Jerry lograron pasar a ver a Julia. Ella, entre lágrimas, les confirmó que el agresor fue el Oficial Ardiles.

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Al día siguiente, Claudia buscó a Virna en Galerías Brasil.

—Mariano me lo contó todo —dijo Virna—. ¿Cómo está Julia?

—Ya está mejor. Pero cuídate de tu queridito Alonso —advirtió Claudia—. Nos salió una rival peligrosa: su prima María.

—¡Por favor! ¡Son primos! —dijo Virna incrédula.

—Son primos segundos. ¿Sabes por qué Alonso se fue a Miami? Porque su mamá los encontró besándose.

Virna no podía creerlo, pero la duda sembró una semilla de inseguridad.

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Mientras tanto, Fiorella visitó a su tío Simón y, al salir, se encontró con Paula.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Paula.

—Vine a visitar a Julia —respondió Fiorella.

—¡Tú no eres nada de ella! ¡Ya me quitaste a Mariano y ahora quieres esto! —reprochó Paula.

Mariano apareció en ese momento y se besó apasionadamente con Fiorella frente a Paula, quien se retiró furiosa. Eufemio, un niño del barrio, apareció y, ante la emoción del momento, Mariano le lanzó una propuesta definitiva:

—Fiorella... mi amor... ¿Aceptarías ser mi esposa?

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